El burócrata disruptivo: para comprender la administración pública


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PRESENTACIÓN
 
EL BURÓCRATA DISRUPTIVO: PARA COMPRENDER LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

¿Por qué este título extravagante en un libro que trata de la administración pública o más propiamente de las administraciones públicas iberoamericanas?

En las páginas que siguen, la mayoría de ellas publicadas en el diario de Caracas El Nacional, se revela continuamente el intento de trasladar aspectos positivos de la realidad, del comportamiento humano, de las experiencias y de la tecnología, al campo de la administración, a la que considero como Eduardo García de Enterría “una fuerza creadora de bienes, justamente el instrumento más eficaz para una verdadera elevación de la vida social”.

Mi propósito al publicar los artículos en un periódico ha sido tratar de llevar a la opinión pública ideas y sugerencias sobre la administración pública, haciendo gestos y explicando experiencias positivas que mejoren su imagen. Como ha señalado Harari (El País, 2020), es vital que “los científicos encuentren modos de comunicar más interesantes para llegar a la gente”. Después de más de cuarenta años en diversas administraciones públicas, tengo un inmenso respeto por los trabajos académicos de los profesores universitarios, a cuyo gremio he pertenecido nueve años, así como por las publicaciones científicas, pero considero que su influencia sobre la opinión de los funcionarios o de los políticos encargados de dirigir las políticas públicas es muy reducida.

En todo caso, la opinión pública no tiene idea de estas respetables publicaciones. Por supuesto que deben existir y hay que fomentarlas y financiarlas con mayores recursos. Pero no es mi campo, a pesar de que como secretario general del CLAD gestiono la prestigiosa revista Reforma y Democracia. El propósito de los artículos escritos y de esta publicación, es intentar influenciar a la opinión pública desde la difusión en medios de comunicación de las ideas que me han parecido interesantes.

Así, he llegado a conclusiones que espero que compartan y que intentan seguir la máxima de Gracián de “no irme por las ramas de un inútil discurrir o por la hoja de una cansada verbosidad, sin topar con la sustancia del caso”:

  • La función de administrar es básicamente la misma en todas las responsabilidades: gestionar recursos humanos y presupuestarios, tejer alianzas, contribuir al cumplimiento del programa gubernamental, establecer relaciones con los iguales.
  • Las Administraciones deben ser controladas por el poder político, pero además deben ser transparentes, abiertas e innovadoras.
  • Los funcionarios públicos deben ser seleccionados por mérito y capacidad, pero sus sistemas selectivos deben adecuarse a los tiempos. Deben parecerse menos a la selección de los mandarines chinos y más a los ejecutivos de las empresas. Pero una vez que han sido seleccionados, deben continuar permanentemente su aprendizaje, de manera que conozcan la innovación que genera la sociedad.
  • Los países deben destinar recursos importantes a las Administraciones Públicas. Aquellos que no lo hacen en cuantías suficientes no generan desarrollo e igualdad social, sino más pobreza e injusticia, generalmente con mayor corrupción.
  • Las Administraciones tienen que ser permanentes, no tan dependientes de la opción electoral vencedora en los comicios.
  • En la IV Revolución Industrial en la que nos encontramos, las instituciones públicas tienen grandes responsabilidades de generar impulso y dirección para el mejor manejo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

He añadido al final algún breve escrito elaborado hace unos años y reivindicador de la burocracia. Espero que alcance a fruncir sus labios en una sonrisa. En los demás, me conformo con el asentimiento en las ideas que expreso, no por conocidas y quizás compartidas, menos importantes para una administración pública que resuelva problemas, sea transparente y finalmente logre acercar a los ciudadanos a la felicidad que proclamaba la Constitución de Cádiz de 1812 “La Pepa”, de tanta influencia en América. Viene a cuento recordar que su artículo 13 dice así: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”.

El libro se ha dividido en algunos capítulos, con el fin de hacer más liviana su lectura agrupando los temas, con independencia del momento de su publicación. Igualmente, se han trasladado al final las notas y la bibliografía, así como las citas de los autores que profusa y deliberadamente he realizado para que el lector de prensa pueda, en todo caso, consultar aquel tema que considere, en alguna publicación de mayor profundidad.

Conseguir un mayor fortalecimiento de las Instituciones públicas es uno de los objetivos del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD) desde su fundación en 1972 que comparten hoy, al menos, los veintitrés países que lo componen. Este ha sido el propósito también al escribir estas líneas.

Francisco Velázquez López
Secretario General del CLAD,
Caracas, marzo de 2021.